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sábado, 1 de diciembre de 2012

LA NUEVA ERA ANDINA

de Arnaldo Quispe, el viernes, 27 de enero de 2012 a la(s) 6:57 ·

En los tiempos actuales el mundo occidental presta una elevada atención al misticismo, esoterismo, la metafísica y los fenómenos paranormales. Las profecías Mayas ocupan un lugar importante dentro de este foco de atención. El tema Maya ha traspasado en muchos casos la línea de la férrea racionalidad, hoy es motivo de conversación en las calles, plazas públicas, escuelas, hogares y medios de comunicación masiva. El tema Maya se ha popularizado, llegando en extremo a la superficialidad, especulación y business, pues para nadie es un secreto que se ha convertido hasta en una industria millonaria. Las interpretaciones de las profecías Mayas han cobrado importancia mundial luego del inicio del nuevo milenio, probablemente dos o tres décadas atrás eran irrelevantes para el paradigma occidental. Hay que recordar que antes que las profecías Mayas se difundiesen, se especulaba incansablemente sobre las profecías de Nostradamus respecto al cambio del milenio, que no hacían sino transmitir pánico, estrés y desconcierto social.

Lo cierto es que cada pueblo y cultura produce colectivamente sus propias profecías, estas tienen “efecto profético”, es decir, en muchos casos la mente social (inconsciente colectivo) recrea el marco para el cumplimiento de lo predicho. La producción profética de cada cultura puede tener efectos devastantes para la propia humanidad, teniendo el “poder de la mente” de por medio se pueden extinguir o destruir pueblos, sociedades, hábitats, ecosistemas, etc. Lamentablemente la mayoría de profecías de los pueblos occidentales son catastróficas y hasta apocalípticas. En un inicio por ejemplo, se tomaba de las profecías Mayas, las interpretaciones fatalistas como tema neurálgico, hoy sin embargo otras corrientes de interpretación se centran en la relevancia del cambio de mentalidad y conciencia espiritual de las sociedades actuales, en todos los casos los "esotéricos" Mayas han fijado como período culminante el 21 de diciembre del 2012.

La cultura andina no es ajena a las profecías, es más no son pocas. Existe una tradición mística que nos habla de una ueva era andina e importantes profecías para toda la humanidad en estos tiempos modernos. Los paqos y sacerdotes espirituales andinos refieren -desde hace mucho tiempo- tres importantes revelaciones:

  1. El ascenso de la mujer. Es una antigua profecía andina que nos habla de la evolución espiritual de la mujer con la llegada del nuevo milenio. Ella es imagen y semejanza de la pachamama y en sus manos se centrará la educación del amor y la paz para las futuras generaciones, con la finalidad de generar equilibrio entre el mundo energético masculino y femenino.
  2. El encuentro del águila y el cóndor. Algunos maestros místicos descendientes de las tribus indígenas norteamericanas y maestros paqos andinos, coinciden que en el nuevo milenio se llevará a cabo el reencuentro y unión de los pueblos indígenas representados en el Norte por el Aguila y en el Sur por el Cóndor, esta unión simbólica fortalecerá las tradiciones espirituales, y de la cultura originaria emergerá un mejor destino para la condición social de la humanidad.
  3. El retorno del Inca. Dentro del incosciente colectivo del poblador andino subsiste hasta la actualidad el paradigma del retorno del Inca, pues hubo una época, en que el horizonte andino gozaba de apogeo, esplendor y hegemonía gracias -entre otras cosas- a la calidad de sus gobernantes, que luego se interrumpió con la presencia hispánica, pero se espera que la situación cambie y el único Inca (Sapa Inca) asuma nuevamente el destino del Tawantinsuyo.

Esta última profecía se asocia en algunos contextos con el mito de “Inkariy”, pues por siglos se parte de la creencia de que el Inca (gobernante supremo), ha sido dividido, siendo sus partes separadas y llevadas hasta los confines del Tawantinsuyo. Se cree que la cabeza (representado por el creador: el Dios Wiracocha) aún vive y se encuentra llamando al resto de las partes, por lo mismo se espera que el cuerpo del Sapa Inca se complete y genere los cambios para el bien de la humanidad. Esta versión puede coincidir con el mutilamiento de Tupac Amaru II por parte de la colonia española, que a pesar que no era un Sapa Inca poseía sangre real propio de un linaje incaico directo (panaka).

Desde hace unas tres décadas –mucho antes que el mundo prestara inusitada atención a las profecías Mayas- los paqos andinos (maestros y curanderos espirituales) han precisado los alcances de esta profecía, detallando incluso algunos datos, que como es obvio deben ser tomados como referenciales, por tratarse e tradiciones transmitidas de generación en generación de forma oral. Como ya se sabe, el tiempo andino es circular y comprende períodos aproximados de quinientos años a los cuales se les llama “pachacuti”. Pachacutec o Pachacuti puede ser interpretado literalmente del quechua como “cambio radical del cósmos” o “regreso a la madre tierra”. La actual Pachacuti, la décima, ha comenzado en el año 1990. La fase de transición entre una y otra Pachacuti dura 22 años.

Dicho período de transición, comprende a su vez tres fases, la primera fase de tres años de 1990 al 1993, es conocida como el inicio de una serie de fenómenos que anuncian la mutación cósmica hacia la nueva Pachacuti. La segunda fase ha comprendido siete años, desde 1993 hasta el año 2000, y se ha caracterizado por cambios en relación al elevamiento del nivel de conciencia espiritual, conllevando a numerosos maestros a ingresar al IV nivel de conciencia del misticismo andino. En la tercera fase, del año 2000 al 2012, se espera que el nivel alcanzado en las fases anteriores -por muchos maestros andinos- impulsen que algunos de ellos alcancen a su vez, el V nivel de conciencia de la tradición. Se precisa que finalizado esta fase de transición 12 maestros (seis hombres y seis mujeres) emergerán eventualmente a lo largo y ancho del Tawantinsuyo, y gracias a estos se elegirá al Sapa Inca y la Qoya, en un ritual que se llevará a cabo en el templo de Wiracocha, en Cusco. Estos maestros poseerán la fuente energética del grupo y obstentarán el VI nivel de conciencia a fin de llevar a cabo las transformaciones necesarias en beneficio de la nueva era andina. La responsabilidad de estos maestros elevados según la profecía será la de reordenar la espiritualidad y educar a las nuevas generaciones en la ley del ayni andino (reciprocidad).

Las profecías andinas no tienen el aspecto de ser fatalistas, es más los maestros andinos (paqos) afirman que estas revelaciones nos hablan principalmente de una nueva humanidad, una más positiva, caracterizada por una mejora en el nivel de conciencia espiritual, en la cual muchas personas adoptarán ideas, tradiciones y formas de pensamiento que contemplan el cuidado de la madre tierra e integración social. Las prácticas de mejora hacia la expansión de conciencia serán comunes, e inclusive la apertura hacia la espirtualidad de las culturas indígenas será de gran importancia.

Autor: Arnaldo Quispe
Fuente: www.takiruna.com

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