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martes, 20 de noviembre de 2012

EMOCIONES Y CHAKRAS

Hoy voy a tratar el apasionante tema de los chakras llamados mayores en el cuerpo humano los cuales, como ya es conocido, se reparten verticalmente y a lo largo de nuestra columna vertebral y también en el entrecejo y la coronilla. Forman un grupo de siete chakras principales.
Los chakras son las puertas del cuerpo humano que abrimos a la energía universal y que usamos para recibirla y también emitirla fuera de nuestro cuerpo.
Sushumna es una red de canales vibratorios por donde esta energía circula en el interior del cuerpo, pasa por las glándulas asociadas a los chakras y vibrando las activa haciendo que segregen las hormonas correspondientes.
La energía siempre va y viene con un movimiento rotatorio y en bucle de nuestra estructura espiritual a nuestro cuerpo físico y viceversa expresando la divinidad y la sombra de aquello que somos.
Estamos viviendo unos tiempos donde la aceleración de la vibración terrestre nos alinea con quienes somos de una manera ordenada para que se produzca la comunión interna y externa de nuestras expresiones del SER. Este proceso no está exento de problemáticas ni de ajustes “dolorosos”, por ello es tan importante ayudar a sostener la Luz en nosotros y en la humanidad entera e incluso en el planeta...podemos hacerlo, eso está siendo realizado.
Parte de nuestro trabajo particular es el mantener sanos nuestros centros chakras y eso lo logramos expresando AMOR. El AMOR es la máxima expresión de un chakra sano.
Nuestros tres corazones han de vibrar al unísono en la energía pura del AMOR. En nuestro pecho alojamos tres corazones; el físico, situado a la izquierda, el TIMO o corazón kármico, situado en el centro, justo detrás del esternón, y el corazón espiritual, situado a la derecha de nuestro pecho.
Cuando rechazamos las expresiones de sombra propias o de otros seres humanos estamos juzgando con nuestro ego y nuestros tres corazones pierden la armonía de la vibración del AMOR, sentimos angustias en el pecho y podemos llegar a colapsar alguno de los tres.
Lo que sigue es un breve repaso de las características de los chakras según las patologías o procesos en los que la persona esté ocupada;

Se sabe que un chakra está enfermo si en un punto determinado del cuerpo se siente frío constante, hasta llegar a la rigidez de la zona, si se siente un endurecimiento anormal en alguna parte concreta del cuerpo (puede manifestarse como un hematoma), también si se sienten picores sin causas conocidas y en general cuando tenemos resistencias o dolores persistentes es un síntoma inequívoco de chakras no sanos.
La energía entra en nosotros con movimientos circulares, formando pequeños conos que coinciden en los chakras. A veces esas espirales tienen dificultades para conseguirlo y es cuando sentimos que alguna cosa nos está sucediendo en alguno de nuestros chakras, pues bien, para entender un poco mejor esto a continuación enumeraré algunas de las anomalías mas frecuentes que podemos sufrir;
Los movimientos espirales pueden:
  • Ralentizarse, la energía entra muy despacio, sentimos falta de energía.
  • Acelerarse, cuando entra muy deprisa existe una gran inquietud y dolores agudos.
  • Desbocarse, las emociones fluyen y se expresan sin que podamos controlarlas.
  • Agitarse, tenemos una gran inquietud y nervios a flor de piel
  • Convulsionarse, la zona afectada sufre de constantes cambios bruscos, hinchazón, hemorragias, pulsaciones altas.
  • Romperse, un gran dolor emocional produce un desgarro del chakra.
  • Desenraizarse, la energía tiene dificultad para llegar a su destino puesto que ha de buscar alternativas para su viaje interior.
La suma de los vértices de todos los conos de energía que llegan hasta un chakra acaban formando una sola espiral o un solo cono de energía, cuando todo es correcto entra sin dificultad en el cuerpo, pero si por alguna causa no puede hacerlo, ya sea por una anomalía pasajera o por un traumatismo o una patología física, el cono se aplasta, se hunde en exceso, se tapa, pierde sus raíces e incluso llega a invertirse y la persona se encuentra ante unas sensaciones físicas y psíquicas que le harán responder ante el mundo de maneras particulares.
Vamos a ver algunos ejemplos;
Una persona vulnerable, que es agredida con facilidad y que se siente (y así lo suele expresar) falta de energía es una persona que tiene alguno de sus chakras moviéndose al contrario de lo que debería, eso provoca que deje una puerta abierta a las agresiones, que niegue la vida y tenga tendencia a la autodestrucción e inclusive, a destruir al otro. El chakra afectado gira al revés, pero GIRA, porque busca fluir, que la energía circule, pero provoca fugas, grietas subterráneas, heridas internas. Al ser agredido el chakra se siente atacado y su vibración disminuye, no baila en la materia y la energía se encuentra apretada como en un bloque. No fluye con la vida.

Una persona con algún chakra rígido busca evadirse de sí misma, no puede afrontar la responsabilidad de su vida emocional, no le gusta hablar de sus sentimientos y todo su mundo emocional es un gran misterio para él mismo y para los demás.

Cuando una persona vive constante sensación de abandono y rechazo, cuando de forma repetida en el tiempo sufre esas experiencias, sus chakras se hunden y van cada vez mas hacia dentro, la persona desea desaparecer.

Una persona que se cree víctima de las circunstancias de la vida consigue ablandar las raices de sus chakras hasta el punto de sentirse vaciado por dentro, vive los cambios en su vida como auténticos dramas y las ausencias de las personas que ama con depresión y sentimiento de abandono, su expresión favorita es me siento vacío por dentro.

Si la persona vive una emoción desmesurada y continua sus chakras están cargando con un exceso de energía lo que interrumpe la pulsión y desestabiliza produciéndose un derrame energético que, por la acción de la gravedad terrestre, fluye hacia abajo en el cuerpo humano produciendo una sobrecarga en los chakras inferiores. Eso es común en las personas con tendencia a sentir pasiones. Un chakra sobrecargado se desplaza de su centro y de esa forma pierde su alineación.

Cuando nos enfadamos mucho y sentimos rabia o cólera nos defendemos atacando. Hay personas que dentro de sí mismas esconden una herida profunda y están permanentemente en guardia, transmitiéndonos su dolor. Estas personas hacen que sus chakras salgan para afuera desprendiendo una energía colérica que hiere como si de espadas se tratara. Si compartes un roze con una de estas personas sin duda prepárate porque es posible que salgas energéticamente herido, ya sea con un insulto, un desprecio o por el simple contacto, porque pareciera que pincha.

Un chakra vital girando al revés hace que la persona entre en una etapa de autodestrucción, su sistema inmunológico no responde, se contagia de toda clase de virus y su cuerpo no reconoce sus propias defensas. Si no se corrige a tiempo puede ser la causa de cáncer en el órgano asociado a la vibración del chakra afectado.

A veces puede suceder que el cuerpo etérico se lastime formando alguna grieta y esto repercute en el chakra mas próximo el cual también sufre esa agresión. La personalidad se defiende y para proteger la zona hace rígida la entrada de energía dificultando su transporte. Cuando esto ocurre el resto del sistema de chakras trabaja para compensar el déficit y es normal que la persona se sienta muy cansada y como “descargada” de energía. Las causas por las que se produce una agresión de ese nivel en el cuerpo etérico son tema para otro día ya que, por sí mismas, ocupan un capítulo aparte en el tema de las energías.

Espero que sea de vuestro agrado la explicación y sobretodo útil porque todos estamos expuestos a estos cambios energéticos, todos somos emisores y receptores de la energía vital, mis eternas gratitudes por leerme, namasté.

Nota; documentación adquirida en el libro “Maestro de sus chakras Maestro de su vida” de Marie Lise Labonté

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